En mi pueblo no eres nadie si no tienes un mote, un apodo, un alias. Yo me he tirado toda la vida sin ser alguien, en parte (aunque no exclusivamente), por no haber tenido uno. Los mejores son de tercera o incluso de cuarta generación: Chorretones, Talarines, Maquinarias…
En Extremadura y otras regiones similares son muchas las conversaciones que comienzan con la misma frase: «¿Y tú de quién eres?».
Tener un mote facilita la respuesta. Una sola palabra suele ser suficiente para resumirte entero. Puede servir hasta de aviso. Piloto rojo: no te fíes de los genes de este pavo. Pero sin apodo tienes que dar explicaciones largas y aburridas. Mi padre es tal, mi madre es cual, trabajan de esto o de lo otro, vivo en aquella calle… Soporífero.
Hace unos años llegó a mis oídos una historia que podría haberlo cambiado todo. Resulta que mi abuelo tenía el mejor mote de la comarca y en mi familia decidieron silenciarlo.
La conversación que me abrió los ojos estuvo protagonizada por dos señores de cas…

