En mi pueblo, si ganas dinero, te tachan de narcotraficante.
¿Tienes un Porsche, piscina en tu segunda residencia y cenas en el restaurante Artigi cada viernes? Traficas. ¿Sales mucho de España y publicas fotos en una playa con una estrella de mar en cada mano? Traficas (y eres gilipollas por sacar equinodermos del agua).
Lo que haya de verdad o mentira en todas esas afirmaciones me importa bastante poco. A mí lo que me gusta es la anécdota, aunque me huele que la relación dinero y narcotráfico es algo común en los pueblos pequeños. En Madrid o Barcelona no tienes ni puta idea de quién es tu vecino de enfrente, como para saber si trafica.
De mí nunca han dicho que vendo drogas. O eso creo. Quizá se deba a que me da pereza cambiar de coche y nunca me atrajo lo de tener una casa grandilocuente.
En lo que sí he gastado cantidades ingentes de dinero es en libros, viajes y noches largas. Pero siempre con discreción. Aunque ahora que lo pienso, el hecho de que nunca me hayan puesto en Castuera …

