Quien más, quien menos, ha escrito borracho a un ex a las tres de la mañana. Acción-reacción, ajuste de cuentas, marcarse un Montecristo. Cosas que pasan y rara vez se reconocen. Una arista más de esa oscuridad que vigilamos no demostrar en nuestras redes sociales.
Una vez cometido el vergonzoso suceso, lo único que queda es disfrutar de la sensación de haberle amargado el desayuno y la mañana del lunes. Brinda por ello mientras termina de disolverse el ibuprofeno. Chin-chin.
¿Te convierte en despreciable que vayas despertando exparejas por las noches? Desequilibrado también te queremos. No tienes que ser Marian Rojas. Además, algunas acciones y decisiones forman parte del trato al que la vida nos obliga: todos somos el malo de alguien.
Hay más literatura en una pareja recién rota que en la sección de novedades de cualquier librería.
Y es que el amor es cálido y cómodo, pero también terriblemente aburrido y predecible.
Hay quien dice que lo único bueno de escuchar una historia de amor que …

