Neptuniana es la encargada de enseñarle a Siena canciones infantiles (del tipo Barquito de cáscara de nuez, Un elefante se balanceaba, Susanita tiene un ratón) y algunas piezas de Mozart. Esto último lo hace porque toca el violín y en su familia la música clásica es religión. Pero no dejan de sorprenderme esos padres que le calzan Mozart for the babies a los chiquillos con la esperanza de que les salgan «Pedros Duque» y «Saras García», pero nunca leen un puto libro delante de ellos.
El departamento de rock, greñas y alcohólicos es mío. Cada uno hace lo que puede. Yo no tengo ni puta idea de Bach pero nací cerca de dónde se formó Extremoduro, el grupo más importante de la historia de España. Cuando Siena sonríe al escuchar La vereda de la puerta de atrás o Jesucristo García, mi orgullo como padre roza ese cielo en el que dudo que dejen entrar a Robe.
Extremoduro aparte, algunas de las canciones favoritas de Siena para dormirse son Bohemian Rhapsody, El hijo de la Inés y Copenhague. Su id…

