He hecho una lista de personas con las que pasó algo que dinamitó o congeló nuestra relación para recuperar el contacto o incluso la relación con ellas. Forma parte de mi esfuerzo amable por vivir aún más en calma. De algo sirve meditar a diario.
La lista no es tan larga como yo creía, lo que me lleva a pensar que hay situaciones del pasado que pesan más por lo que creemos que significaron que por lo que significaron realmente. Como curiosidad, no hay ninguna ex (forzando, podría haber pensado en un par de nombres, pero hay que dejar en paz al pasado si ya hubo polvo de despedida) y tampoco hay ningún amigo de primera fila (los amigos de segunda no existen: solo son contactos que pagaron la cuota prémium durante unos días).
No es necesario asignar el papel de responsable o víctima del desastre a la otra persona o a uno mismo. Si en la búsqueda de la paz interior nos amargamos jugando al Cluedo, es que vamos fatal. Siga usted madurando y regrese cuando suelte ese machete que guarda en lo…

