Aparenta setenta y algún pico. El doble de mi edad. Nos parecemos. O nos pareceremos. Sospecho que el día de mañana transmitiremos la misma paz y tendremos la misma calva.
Fue guapo. Aún lo es. Es posible que no le diera para protagonizar una carpeta adolescente en los noventa, pero estoy seguro de que acumula tres historias de amor intensas y algunas conquistas cuya culminación se perdió en otra línea del tiempo. Suficiente. Ser objeto de deseo de las masas está sobrevalorado, la gente acaba creyendo que, por ser tan guapo, eres cortito e inculto.
Cuando Parténope, Neptuniana y yo llegamos a la terraza, su pareja y él nos saludan amables; piropo a la niña incluido. Buenas noches. Buenas noches. Hola, preciosa, menudos ojos tienes.
Me siento a escasos centímetros de él, pero la ventana espejada del BBVA que tenemos enfrente me permite ver la estampa que formamos. Movemos las manos de forma idéntica. Tanto que llega a preocuparme. ¿Será esto un juego de mi mente? La camarera rompe el hech…

