Que el aburrimiento haga su trabajo
Antes de cazar una frase mítica o escuchar la narración de una excentricidad con potencial como para convertirse en una buena historia, tocará aburrirse mucho.
Dice Sorrentino que para escribir una buena historia hay que ver muchas películas malas y tener cerca el último libro Guinness World Records. El resto es ironía, ritmo y permitir que el aburrimiento haga su trabajo. Acierta el napolitano. El exceso de estímulos rara vez trae consigo un hilo digno del que tirar.
Cuando me aburría de niño, solía acudir a mi madre buscando una respuesta para paliar aquel estado. Ella, sin mirarme mucho y gastando la mínima energía posible, siempre respondía lo mismo: aprende a desaburrirte.
Puede que la mamma no fuera una gurú, pero el método funcionaba. Resuelto a desaburrirme me iba del salón en el que ella veía Saber vivir o la dejaba sola en la cocina haciendo no sé muy bien qué —nunca fue buena cocinera, pero se entretenía intentando nutrirnos— para seguir buscando una respuesta. Al final, siempre aparecía algo que mitigaba el aburrimiento durante unos minutos, rara vez unas horas.
Así fue como adquirí la costumbre de escuchar conversaciones ajenas. So…

