Pienso en ti algunos días. No todos, tampoco voy a engañarte. Sigo queriéndote, hasta admiro alguna de tus aristas, a pesar de que poco o nada tengan que ver conmigo. Supongo que algunos días tú también te preguntarás qué fue de mí, en qué me habré convertido. Si tuviera que resolver tus dudas, este texto serviría como respuesta.
Nunca te gustó mi vena literaria. Tampoco te encantaba mi infinita curiosidad, esa que me llevaba a hacerte preguntas incómodas. He empeorado. Los años me han convertido en un hombre inquieto y abierto, poco dado a opiniones férreas. Me niego a aceptar que solo hay una forma de ver el mundo. Eso no me lo enseñaste tú, pero lo aprendí gracias a ti. Y me gano la vida escribiendo, aunque a ambos nos cueste creerlo.
Estuve en el subsuelo muchas más veces de las que podrías imaginar, pero logré primero sobrevivir y más tarde convertí en arte esto de vivir. Mis amigos me adoran. Algunos me quieren tanto que me han perdonado hasta el éxito. Se me da bien cuidar de ell…

