Motivos turbios para devolver un libro
Nos distanció una canción de Nacho Vegas. Ocurrió así, sin pretenderlo; un día estábamos cerca y al siguiente éramos extraños.
Cada mañana nos dedicábamos un tema. Era una costumbre de esas que parecían existir desde antes que el mundo. Todo iba bien: Iván, Xoel, Quique, Joaquín, Los Lesbian… Ella no solía dar demasiadas explicaciones. Adjuntaba el vídeo de YouTube con un correcto buenos días. Yo siempre fui fiel a mi personaje; cada canción iba acompañada de un texto a modo de excusa para demostrar que no estaba hueco del todo. Mendigaba cariño, aunque me apañaba con un polvo.
Todo se rompió en tres minutos. Aquella mañana yo envié Me he perdido, pista uno de Verano fatal, ese disco que se marcaron a medias Cristina Rosenvinge y el mencionado Vegas.
Hola. No me ha gustado esa canción. Ah, y no creo que debamos seguir hablando. Cuídate.
Eso fue todo. Me molestó su mal gusto. Por lo de la canción, no porque yo ya no fuera de su agrado. En eso siempre fui muy equidistante. Los daños fueron …

