Mi éxito entre las filólogas
Una vez compré un diccionario para ligar con una filóloga. En aquel momento me pareció un plan sutil. El paso de los años lo ha revelado absurdo, casi lamentable, tan vergonzoso que merece ser contado. Rasquemos las miserias. Demos al enemigo motivos para mejorar sus mofas. Quien más, quien menos ha cometido alguna idiotez por algo cercano a eso que llaman amor pero que acaba pareciéndose más al sexo o al bálsamo de ego.
El volumen en cuestión se llamaba Diccionario etimológico indoeuropeo de la lengua española. He vuelto a buscarlo. La portada es tan horrible como yo la recordaba. Sigo sin entender que a alguien le pareciera estético incluir la raíz Ped y su relación con las palabras peatón, podio y babucha justo por encima del titulo de la obra. No os cortéis, podéis buscarlo en Google.
La chica era pelirroja, tenía un piercing en la nariz, estudiaba en Salamanca y me gustaba su forma de fumar en la terraza de su piso de estudiantes mientras teñía la catedral de verde. Nunca llegué a …

