En mi lista de cuentas pendientes tengo entre dos y siete amores, quince polvos, cientos de copas, un puñado de conversaciones de esas que te exigen hablar demasiado en serio y una infinita lista de personas a las que les prometí cumplir algo algún día. Son las líneas del tiempo alternativas que no tomé por culpa de una resaca, un despiste u otras curvas contra las que preferí estrellarme.
Pienso en ello mientras observo a una pareja arrugada y vivida, de esas que comparten silencios elegantes mientras se lo dicen todo con una mirada cuyo significado permanece cifrado para el resto.
Ella mira al infinito. ¿Estará pensando en algún amante con el que hizo pintadas en el muro? ¿Tratará de visualizar cómo serían los hijos que nunca tuvo?
Él lee a ratos un libro amarillento cuyo título no consigo averiguar desde aquí. ¿Olerán a algo más que tabaco y celulosa sus páginas? ¿Tendrá anotaciones de algún amigo muerto en sus márgenes? ¿Será el libro favorito de aquel amor imposible?
Algunas de mis c…

