Hacer las cosas a medias
Un relato.
Tomábamos una cerveza sin gluten. Ninguno de los dos somos celíacos, pero a los del bar se les había estropeado el grifo. Yo guardaba silencio, analizando los matices del líquido. Mi amiga hablaba sin parar. Este fue su discurso íntegro a partir del minuto siete, momento en el que —con su permiso— encendí la grabadora del iPhone:
Si destaco por debajo me echan. Pero si destaco por encima me envidian. Y luego me echan. Somos españoles, no gringos. Prefiero seguir siendo un número. Una nómina sin disgustos en la declaración de la renta. Deja ya de pretender sacar lo mejor de mí con tus buenos consejos. Apestan a Padre rico, padre pobre. Aquí, competitividad, la justa. Yo solo quiero catorce pagas y unas semanas de vacaciones que gastaré en cualquier playa abarrotada de neveras llenas de cerveza Steinburg y tortillas muy cuajadas.
Tampoco es tan grave tener una hipoteca a medias con mi novio. Ya sé que te parece un pelele, pero en treinta y dos años podré librarme de él. Te acepto lo de qu…

