Gente que dice astrología cuando quiere decir astronomía
Escribir es como echar el tarot: colocas palabras como si fueran arcanos, finges que hay un plan y rezas para que un número considerable de lectores se crean la mentira que acabas de lanzarles.
A la hora de volar no suelen tranquilizarme las explicaciones físicas y técnicas que permiten a un trasto de 75 toneladas surcar los cielos. Me he emborrachado con demasiados pilotos e ingenieros aeronáuticos como para confiar ciegamente en sus habilidades. Sí, lo sé, una cosa no está reñida con la otra; yo mismo era un golfo todos los findes y el lunes disimulaba fenomenal ante los pacientes. Racionalmente sé que son grandes profesionales; pero cuando un avión se menea a 30 000 pies de altura, comienza a reproducirse dentro de mi cabeza un PowerPoint con escenas lamentables como la de un colega, ingeniero de Boeing, follándose a una madurita recién divorciada en el salón de su casa mientras unas diez personas presentes durante el acto se encargaban de marcar el ritmo a base de gritar ue, ue, ue.
Pondré otro ejemplo de desconfianza profesional inmerecida. Si hoy estoy aquí es, en gran medida, gracias a un par de psicólogas. Benditas mujeres. Pero como te digo una cosa, te digo la otra:…

