Entrar tarde, salir pronto
Solo hay tres formas de gestionar el ego de un escritor: traicionarte a ti mismo, abrasar a los demás o marcharte pronto.
Hace un par de días, después de una revisión para un guion que estoy fabricando, me anotaron una de esas frases que aplican tanto a la vida como a las películas. No tengo pruebas pero tampoco dudas de que la arquitectura del buen cine nos enseña más sobre cómo vivir que todos los libros de autoayuda y filosofía barata que van a venderse como Sonny Angels estas navidades.
Fue Conchi del Río, una de esas guionistas que conviene tener en tu equipo, la que me regaló la siguiente perla: en una secuencia siempre es mejor entrar tarde y salir pronto. Tiene razón.
Estar los minutos justos en un sitio es la muestra de elegancia máxima a la que puede aspirar un ser humano.
Me gusta la gente que entra tarde y sale pronto. Todo aquel que invierte el orden huele a traumita infantil, social, amoroso o todas las opciones anteriores son correctas.
Pero seamos sinceros, que estamos en Navidad y podemos permitírnoslo. Imaginad que nos diera por crear Intensos Anónimos, una comunidad de ayuda mutua para gen…

