Dejar de ser guapo
No me importará lucir como un trozo de cuerda vieja si, a cambio, tengo una vida interesante.
No hay demasiadas listas de juntaletras guapos. En Vanity Fair, por ejemplo, destacan los ojos caídos de Anton Chéjov, la barba de Paolo Giordano o el mentón de Sam Shepard. Aunque hay un nombre que destaca por encima de todos: Ray Loriga.
¿Confirmamos todas? Confirmamos. Ray Loriga es el escritor más sexy de toda la historia de las letras españolas. Al cabrón le queda bien hasta el parche.
Me lo he encontrado dos veces. Una en un restaurante de Madrid, cerca de Alonso Martínez. No me atreví a decirle nada, preocupado de que la groupie que habita en mí se ofreciera a chuparle la estilográfica. Válgame Dios, ¡qué bien escribe la criatura esa! La otra fue en una calle de Trujillo, cerca de mi casa en Extremadura. Me limité a saludarle con la mano. Ey, Ray, ¿cómo te va? Demasiado tibio todo.
Espero que la tercera vez ande más afinado. Aunque, llegado el momento, debo recordar que, salvo que nos pasemos con el alcohol, jamás debo contarle que tengo un sueño recurrente con él. Redoble de tamb…

