Cómo se fabrica una autobiografía
Hay tantas cosas interesantes por hacer y aprender que me cuesta tener que quedarme con una. Quizá por eso decidí arriesgarme con la manga ancha que te dan las letras.
Se llama Mai Ruiz de Azúa. No, no sale en el ¡Hola! Tiene potencial para hacerlo, no me cabe la menor duda —los apellidos potentes ya los tiene—, pero son otras las prioridades que mueven su vida.
Por ejemplo escribir textos sublimes para sus fotos de Instagram. Un ejercicio que ella misma define como “historias de ama de casa”. Algo curioso, porque a pesar de tener una cocina de la hostia, con isla y todo, no sabe cocinar. O eso nos hace creer.
Además de amiga es una de mis lecturas obligatorias. Espero con ansia sus fotos y relatos breves. Hay pocos escritores que me enganchen tanto como ella. Tiene bien merecidas las segundas o hasta terceras lecturas que dedico a las descripciones de sus domingos de comida familiar (con su madre a los fogones, por suerte), esas deliciosas siestas con la amona o el insondable número de desastres que imanta y que yo disfruto mientras una parte de mí se siente cruel. Luego se me pasa, estoy seguro de que lo mejor no lo publica.
Pero claro, previo a lo…

