¿Cómo dormir a un bebé en brazos?
Vivir lento, crear un pequeño universo a su alrededor, acariciarlo con las palabras, estar.
Dormir a un bebé en brazos tiene más de arte y filosofía que de técnica y experiencia. Es una apuesta. El adulto con sus prisas contra un ser de días que ignora la existencia del tiempo. Ahí radica el primer error que cometen muchos cuidadores: los bebés son pequeños, no idiotas. Al humano recién llegado se la sopla que duermas poco, te pierdas un gol de tu equipo o no veas de un tirón la nueva temporada de tu puta serie favorita.
Su supervivencia radica en que le cuiden y, justo por esa razón, desconfía de cualquier micromovimiento que se salga de un estrecho margen. Sostener a un bebé en brazos implica ser analizado hasta las entrañas por un tipo o una tipa que se mea y caga encima, pero que a la vez posee el poder de mantener en vilo toda la noche a una familia, a una comunidad de vecinos o a una manzana entera. Como Trump, pero con mierda de color mostaza en vez de misiles y gorras de despedida de soltero.
Los sensores del bebé analizan tus miedos, tu ansiedad, tu agotamiento, y sue…

