Suena la versión acústica de Sam’s Town. La canción de The Killers poco o nada tiene que ver con el mar, pero siempre la escucho mientras navego. Es una de esas muchas asociaciones absurdas que guardo en mi cabeza. Tan absurdo como que no haya ido en mi vida a la Warner y esté metido aquí, dando tumbos mientras cruzo un océano.
Quinta guardia. Hoy veré el amanecer. El agua mece la nave, suave esta vez. Un viento razonable nos impulsa. No hay luna. Este cielo nocturno con estrellas que casi se dejan tocar se ha convertido en uno de los más espectaculares de mi vida. No hay nadie en muchos —quizá demasiados— kilómetros a la redonda. El único barco que hemos visto en una semana se llamaba Zim Sapphire, y era un portacontenedores enorme que viajaba desde Boston a Singapur. Vi sus luces de navegación por estribor y bajé al AIS para asegurarme.
Si no habéis navegado nunca, es probable que no sepáis lo que es el AIS. Básicamente es un sistema de localización por satélite de barcos. Una versión…

