En Pilar 44 nunca estuvo bien visto el pelo largo en los hombres. Tampoco el muy corto en las mujeres. Y el rapado era solo para los calvos. Si Dios te ha dado un buen pelo no es para que lo cortes; pero si lo que te regaló se llama alopecia, será mejor que te rapes. Algo así.
Amplío el foco. En Pilar 44 no estaba bien visto nada que se saliera de la media. Ciertos colores eran de homosexuales (mariquitas era la palabra más usada). Llorar por estar triste era una afrenta contra Dios e ir al psicólogo implicaba no valorar los buenos consejos de la Biblia. El arte era cosa de gentuza borracha y dada a los vicios (puede que en esto no se equivocaran). Llamar la atención más de la cuenta era causa de tirón de orejas. Grises nos quiere el de arriba. El sexo era algo oscuro, motivo de castigo salvo si se producía bajo las sábanas del ajuar y las hojas del libro de familia. Mirar tetas era tan peligroso como contemplar el arco eléctrico de un soldador sin careta. Cualquier taco, una broma gua…

