A mi amiga le gustas
¿Se sigue quedando en el Mercadona, piña en carro, para ligar?
La semana pasada, mi amiga Raquel logró uno de esos objetivos no demasiado vitales que le dan sentido a un miércoles: hacer de celestina en un atasco.
Lo sé porque compartió en Instagram una captura de pantalla de la aplicación Notas con un texto en mayúsculas: A MI AMIGA LE GUSTAS, y la explicación breve de su momento celestina, con un check verde. Adjunto foto sin su consentimiento. No me mires así: tú también has enviado capturas sin informar al capturado. Quien más, quien menos, ha mandado o recibido la foto de la historia de un ex acompañada de la frase: de la que te has librado.
Imaginé a Raquel con su pelo rubio, su sonrisa fácil y su estilazo (vestirme como ella es uno de mis sueños húmedos), mostrando la pantalla de su iPhone con la ventanilla del coche bajada.
No he preguntado por los detalles del momento. De hecho, ella se está enterando justo ahora. Hola, Raquel, ¡jamás olvidaré aquel desayuno en Filipinas!
Sí, podría haber preguntado para contar una versión completa; pero sab…


